En los insectos predomina la presencia de ácidos grasos insaturados, mientras que en mamíferos y aves lo hacen las grasas saturadas. La presencia de demasiados ácidos grasos saturados en la dieta puede derivar en obesidad, enfermedad del hígado graso y otras complicaciones para la salud del animal. Dado que los lípidos tienen más energía bruta (9 Kcal
